El reto: Convertir una identidad en un objeto
El reto partía de una idea muy concreta: crear una vela personalizada con la forma exacta de uno de los restaurantes de la marca. La pieza se creó para celebrar la apertura número 300 de la cadena.
La propuesta debía trasladar la identidad del establecimiento a un objeto físico, manteniendo la precisión de sus formas y pequeños detalles, pero haciendo posible su reproducción en cera.
Desde Comunicación Gráfica Alborada asumimos el desarrollo técnico de la propuesta, trabajando para convertir el concepto inicial en una pieza real y cuidada hasta el último detalle.
De la tienda a una pieza de cera
Uno de los principales retos del proyecto era conseguir que la vela reprodujera con precisión la estructura y los detalles del restaurante.
Nuestro equipo aportó el asesoramiento técnico necesario para adaptar el diseño a un proceso de producción en cera, estudiando formas, volúmenes y pequeños elementos del edificio para conseguir un resultado fiel al concepto original.
El objetivo era claro: que la vela mantuviera la personalidad arquitectónica del restaurante y que cada detalle quedara definido con la máxima precisión posible.
Un aroma pensado para completar la experiencia
La pieza no solo debía destacar por su aspecto visual. También queríamos que tuviera una dimensión sensorial capaz de reforzar la experiencia.
Por ello, propusimos sustituir las fragancias convencionales por aceites esenciales, buscando un resultado olfativo más potente y diferencial.
Finalmente, se optó por un aroma a vainilla, que aportó a la vela una dimensión adicional y convirtió la pieza en una experiencia que no solo se ve, sino que también se percibe a través del olfato.
Una caja personalizada para completar la pieza
La vela se acompañó de una caja personalizada, diseñada para protegerla y completar la presentación del conjunto.
El packaging se planteó como parte de la experiencia, manteniendo la identidad de la acción y creando una presentación a la altura de una pieza tan especial.
Así, vela y caja forman un conjunto coherente en el que producto, diseño y presentación trabajan juntos.
El resultado: precisión, diseño y experiencia
El resultado fue una vela personalizada con forma de restaurante, desarrollada en cera con un alto nivel de precisión y acompañada de un packaging diseñado específicamente para la ocasión.
El proyecto permitió convertir una idea creativa en una pieza física capaz de combinar diseño, producción y experiencia sensorial.
La precisión conseguida en los pequeños detalles del edificio y el resultado olfativo de la vela fueron algunos de los aspectos más valorados durante el proyecto.
Para Comunicación Gráfica Alborada, este trabajo demuestra cómo el asesoramiento técnico y la experiencia en producción pueden ayudar a llevar una idea creativa hasta un resultado tangible, cuidando tanto lo que se ve como lo que se siente.
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